MOTIVOS

Todas las cosas tienen un motivo, me dices a menudo.

¿Cuál fue el motivo para que te encontrara

debajo de la lluvia torrencial, aquella noche

en la que me había puesto a caminar

sin tener causas y por veredas anchas…?

¿Cuál fue el motivo ¡cuál! de que, andando en bicicleta,

te pararas para ver la vidriera que yo estaba mirando…?

¿Cuál fue la causa de lo que pasó luego,

que intentamos partir, pero fuimos quedándonos

y después, mientras nos alejábamos,

ya estábamos buscándonos

y en la próxima esquina, logramos encontrarnos…?

Todo tiene motivos y, el saberlos, es, muchas veces,

el único problema que nos anda desvelando.

Tal vez, para nosotros, el único motivo

fue que estábamos solos.

O acaso fue la lluvia…

O acaso nuestras pieles que quemaban…

Domingo Adalberto Galli