LA PATRIA QUE FLAMEA

Si quieres ver la imagen verdadera de la Patria

mírala con los ojos de Belgrano

¡y que se te haga cielo en la mirada…!.

Si quieres ver sus llanos, sus montañas,

sus ríos caudalosos, sus estuarios,

sus ciudades que nunca están del todo quietas

o sus pueblos que duermen o agonizan,

quizás te basta con mirar hacia el mástil

donde flamea, en un símbolo,

esa Nación que tal vez imaginaba

aquel patriota ilustre

que abandonó su pluma de escribiente

para empuñar espada y hacer así, con ella,

el necesario y doloroso parto.

El sabía, sin dudas, que para tener Patria

hay que saber ganarla construyéndola

y que esa Patria, haciéndose,

ya todo lo reclama.

¡No confundan las cosas…!

Porque hay Patria hay Bandera ya que de nada vale

tener una Bandera si no tienen la Patria.

¡Belgrano lo sabía…!

Por eso vale tanto aquella limpia enseña que creara.

Mira cómo flamea, y piensa que en sus pliegues,

con sus preciosas vidas y sus sangres,

escribieron sus nombres aquellos que lograron hacer,

del símbolo flameante,

esta Patria que nos une o nos duele,

esta casa común que ha de ser,

siendo un poco de todos,

el adecuado lugar que nos contiene

con nuestros propios ecos,

con nuestro propio olor

y con la más porfiada de nuestras esperanzas.

DOMINGO ADALBERTO GALLI