COLUMNISTA, ANDRES PENACHINO – SEGURIDAD, UN BIEN CULTURAL

La seguridad es un bien cultural que se adquiere como consecuencia de un orden jurídico adecuado, y en un marco de convivencia y equidad.

Como tal, alcanzarlo es un logro político y la responsabilidad principal recae en el Estado

Definiremos a la seguridad, como aquel sistema cuyo fin primordial es la defensa y el resguardo de los derechos y libertades individuales y colectivas, así como todos los bienes culturales, producto del desarrollo de la personalidad humana, en forma irrestricta y en el marco que garantiza la constitución.

Todo grupo social necesita conformar un sistema de seguridad que le permita aspirar a operar dentro de un marco de seguridad adecuado, en todos sus niveles conteniendo: las personas, las actividades, la información, la infraestructura y sus bienes.

Al decir esto, debemos entender que determinado grupo social necesita sentirse seguro dentro de su medio.

La complejidad de cada grupo social, es producto de una numerosa cantidad de variables que se manifiestan con diversos niveles de incidencia. Esto genera sensibles diferencias muy difíciles de captar en su totalidad y se hace razonable sostener que cada uno de ellos es único. Por eso también el sistema de seguridad es único…

Para formular una política de estado en cualquier área de la responsabilidad pública, es indispensable que se trate de un asunto sobre el que exista tal sensibilidad y conciencia, que el grueso de la sociedad reclame una respuesta contundente.

La percepción vecinal de los factores de inseguridad en cada barrio y sector de la ciudad, define al municipio como marco primario de la seguridad urbana.

En tal sentido, cada Municipio se define como la primera articulación en grandes áreas territoriales, con identidad urbana y coherencia interna, que permiten poner en marcha el proceso de reforma administrativa y de descentralización Siendo el municipio, la primera instancia de la estructura estatal.

La división territorial prioriza el principio de identidad que es reconocible por todos los habitantes. Esta identidad tiene su máxima expresión en el centro de cada barrio.

De igual modo, el municipio es la plataforma de la comunidad, por su íntimo contacto diario con los problemas de habitante, su capacidad de dar soluciones concretas, y el potencial inagotable del ejercicio directo de la participación.

Es decir, la concertación efectiva entre la gestión Municipal y la participación de la comunidad.

La prolongación en el tiempo del estado de inseguridad representa una amenaza para la estabilidad de las instituciones y los gobiernos, especialmente, los gobiernos locales, los que por la proximidad con los ciudadanos deben llevar la carga de los reclamos por mayor seguridad.

Deja un comentario