COLUMNISTA, ANDRES PENACHINO – ESTA POLICIA…
Aburrida de renegar con los mocosos esos andan drogándose por los andenes y manoteando por los kioscos. Saben que saldrán por la misma puerta por la que entraron, porque es la gente, la que no sabe que las comisarías tienen una sola puerta. Aburrida de echar a las locas que hacen el trabajo más antiguo de la humanidad, o los homosexuales que pululan en los baños ahora protegidos por la no-discriminación. Los pungas que actúan conformando una verdadera asociación ilícita, uno mete los dedos y pasa el “toco” a otro para que desaparezca lo más rápido posible y el tercero que se interpondrá en la eventualidad de la recuperación de lo robado, llegando al empujón a las vías o al puntazo traicionero. Puntazo que atravesara fácilmente el chaleco antibalas ya vencido.
Esta Policía……
En el momento del impacto del tren contra el parachoques seguramente estarían de ronda por la estación como siempre.
En ese momento, en que no estaban ni la primera dotación de bomberos, ni el SAME, ni una ambulancia.
En ese momento en que el terror y el instinto de supervivencia afloran en cualquier ser humano. Estaban ellos…… Esta policía
Fueron los primeros en abrir las puertas, a patadas seguramente y subir a ver que podían hacer.
No fueron entrenados para actuar entre charcos de sangre, mutilados, gritos desgarradores, gente pisoteándose, muertos heridos y shockeados frente a ese panorama.
Sin embargo subieron, tal vez intentaron llevar en un principio un poco de calma y orden, pero las primeras victimas fueron extraídas por ellos. No se fijaron en que ensuciarían sus uniformes con tierra, barro sanguinolento y luego pagarían la tintorería ellos, ¿que detalle tonto no?
Tampoco midieron el riesgo de enfrentar a los idiotas que intentaban agredir al motorman aprisionado entre los hierros de su cabina.
Simplemente estaban allí. Luego llegaron los refuerzos, los que se iban de su guardia, el tercio que estaba de descanso, y todos los que sus superiores pudieron manotear.
A eso están acostumbrados. Claro que no irían a un recital. Siguieron manteniendo el orden alejando a morbosos que querían ver.
Mientras hacían corredores para que el personal sanitario evacuara las camillas que muchos de ellos ayudaban a transportar. La televisión nos mostraba como uno de ellos sostenía a una victima que colgaba de una ventanilla atrapadas sus piernas dentro del vagón……..
Mañana volverán, las prostitutas, los pungas y los guachos, seguramente, algunos desvariados trataran de llevar agua para su molino pidiendo justicia y los infaltables mensajeros del Señor pidiendo arrepentimiento.
"Esta policía" …..





















Humberto Hugo Maglione, 72 años, Farmacéutico recibido en la década del 60, tiene una reconocida trayectoria profesional-comercial en nuestro medio con la farmacia familiar que iniciara su padre y que, al fallecer, quedó bajo su responsabilidad. Pero además, ha sido un activo militante político enrolado desde muy joven en las filas centenarias del radicalismo, partido [...]





















